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Después de 21 Años de Hegemonía, en el 2018 ¿al PRD se le Acabará la Fuerza de la Mano Izquierda?

*Los Prospectos Actuales de los Amarillos: Ahued, Granados y Barrales

*Por el PAN, Xóchitl, Jorge Romero, Federico Döring y Santiago Creel

*De Morena: Ricardo Monreal Ávila, Claudia Sheinbaum y Martí Batres

*¿Y el PRI? A Punto de Sumar 20 Años de su Desfonde en la CDMX

POR ALBERTO ALMAZÁN

Con el pensamiento puesto en “cómo me veré como Presidente”, los aspirantes a la Silla del Águila han dejado, si no abandonada sí arrumbada, la elección de la Ciudad de México.

Encuestas van y encuestas vienen. Todas enfocadas a los suspirantes por residir en Los Pinos y despachar en Palacio Nacional.

Desde hace 19 años y en el 2018 serán 21, el PRD gobierna la capital del país.

En sus inicios, allá en 1997 cuando Cuauhtémoc Cárdenas se levantó con el triunfo y mandó a la banca política al mexiquense Alfredo del Mazo González, el PRI se desfondó y no ha encontrado la soldadura que le permita contar con él otra vez. También desde entonces y salvo en el año 2000, el PAN no ha visto la suya. El efecto Fox permitió que Santiago Creel Mirada estuviera a 30 mil votos de gobernar la ciudad. Le ganó Andrés Manuel López.

Y sexenio a sexenio, el PRD mantuvo el gobierno, hasta que…

Apareció Morena.

Un desprendimiento del original PRD y con su dirigente, cuyo paso por el partido que lo hizo gobernante le permitió fundar su propio partido para sus fines personales, la clase perredista no halla el camino para reencauzarse y conservar el poder político y económico que representa gobernar la Capital del país.

Si bien todos los partidos políticos pretenden ganar la “Joya de la Corona” del próximo año, el Estado de México, también se advierte que los aspirantes o son poco conocidos o ya jugaron y perdieron.

CDMX, SIN CANDIDATOS DEFINIDOS POR LOS GRANDES

Para Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el haber ganado las elecciones, las primeras, en el entonces Distrito Federal no fue sino un trampolín para buscar por tercera ocasión la Presidencia de la República.

Frente a candidatos calificados de fuertes, entre los que se encontraba Carlos Castillo Peraza, ideólogo del PAN y Alfredo del Mazo González, el michoacano obtuvo un triunfo avasallador. Y no solo él. Los aspirantes a cargos de elección popular por los 40 distritos electorales del D.F. y los 30 federales ganaron.

Solamente en 21 de los 36 meses para los que fue electo, desempeñó su encargo. Dejó a Rosario Robles, quien en el lapso que ocupó la Jefatura de Gobierno se distinguió por la feroz persecución en contra del último Regente del Distrito Federal: Óscar Espinosa Villarreal, a quien acusó penalmente sin lograr el propósito de encarcelarlo toda vez que tenía fuero como secretario de Turismo.

Antes de concluir el interinato como Jefa de Gobierno –en realidad fue sustituta-, Andrés Manuel López Obrador se brincó todas las barreras y logró ser candidato.

Robles se encargó de realizar una campaña mediática en radio y televisión con el slogan: Ciudad en Movimiento. Y promovió a López Obrador para que obtuviera la pírrica victoria sobre Santiago Creel.

Era el año 2000 y el “efecto Fox” penetraba como el salitre: en todas partes. A nivel nacional, avanzaba sobre el candidato del PRI, Francisco Labastida Ochoa. A nivel local, lo hacía en Guanajuato, Baja California, San Luis Potosí y Jalisco.

El Distrito Federal no escapó a su “encanto” y logró que por primera ocasión en la historia del PAN “peleara palmo a palmo” la elección.

En ese año se eligieron por primera vez a los Jefes Delegacionales.

El perredismo se adueñó de todo: Gobierno central, Asamblea legislativa y Delegaciones Políticas.

Para 2006, el trabajo realizado por López Obrador le dio la ventaja para el sucesor: Marcelo Ebrard Casaubón.

Seis años de programas sociales. Cuestionados desde Los Pinos por ser “populistas” y al final del día reconocidos a nivel nacional y de manera constitucional.

Ebrard “barrió” en las elecciones y alcanzó cerca de 3 millones de votos. Beatriz Paredes Rangel, que buscaba la jefatura de Gobierno no llegó al millón de sufragios. Del PAN, Demetrio Sodi quedó en tercer lugar.

La elección del 2012 fue una radiografía pero amplificada.

El PRD ganó con Miguel Ángel Mancera y el 68 por ciento de los votos; obtuvo los escaños senatoriales por mayoría con Alejandra Barrales y Mario Delgado; se quedó con 33 de las 40 diputaciones locales de mayoría y 21 de las 27 posiciones federales.

Todo era miel sobre hojuelas.

Hasta que…

Apareció Morena en 2015 y el rompecabezas perfectamente armando comenzó a desarmarse.

Sin mayoría en las Delegaciones –tiene solamente 6-, tampoco en la Asamblea Legislativa y con apenas 4 diputados federales por la Capital del país, el PRD mostró que el músculo se le atrofió.

Hoy nadie apuesta por nadie en el PRD.

No tiene candidato a la vista.

Mancera no es perredista, aunque influye y mucho dentro del partido a grado tal que tiene el control del PRD nacional y del local. El primero con Alejandra Barrales y el segundo con Raúl Flores.

¿Quiénes podrían ser los aspirantes amarillos para llenar el hueco que dejará Mancera?

De acuerdo con análisis de expertos electorales, tres serían los prospectos serios: Armando Ahued (secretario de Salud por dos sexenios), Manuel Granados, consejero Jurídico y Alejandra Barrales, lideresa del partido; un personaje que apuesta a la fusión PRD-PAN es Salomón Chertorivski, pero conforme se define el futuro del partido gobernante no se vislumbran más alianzas con los albiazules.

¿Quiénes irían por el PAN?

Si las encuestas internas no mienten –algo difícil de garantizar-, en primer lugar estaría Xóchitl Gálvez, quien no es militante panista; Jorge Romero, coordinador de los diputados locales en la Asamblea Legislativa, Federico Döring, diputado federal y Santiago Creel Miranda, presidente de la comisión de elecciones del CEN.

¿Quiénes aspiran por Morena?

De entrada, Ricardo Monreal Ávila, quien desde hace un lustro ha buscado ser el candidato de las izquierdas. Quiso que las tribus del PRD lo llevaran de la mano. Miguel Ángel Mancera le ganó la carrera.

No obstante estar punteando en las encuestas, Monreal, dicen los expertos politólogos, sería de mayor utilidad en la campaña presidencial de López Obrador, por lo cual los candidatos “naturales” son dos: Claudia Sheinbaum Pardo y Martí Batres Guadarrama.

La primera es cercana al líder de Morena. Hoy es la Jefa Delegacional de Tlalpan, demarcación de la cual su esposo también lo fue hasta que se retiró por el “lío del señor de las ligas”. Durante la gestión de López Obrador como Jefe de Gobierno operó los contratos del Segundo Piso y manejó todas las grandes obras que se realizaron en esos seis años.

Batres, hechura política del tabasqueño, se mantuvo como el brazo político. Presidió el nuevo partido hasta que su jefe decidió que él debería estar al frente. Se convirtió en líder para la Ciudad de México y operó los triunfos alcanzados en 2015.

Nadie más surge a la palestra por el partido “sorpresa” para la Capital del país.

¿Hay alguien en el desvencijado PRI?

Dicen que Aurelio Nuño.

Difícil entender la jugada. Sin embargo, el problema del PRI en la Ciudad de México no solo ha sido la distancia con el CEN sino que no ha construido cuadros para alcanzar la victoria.

Los problemas de la dirigencia local generaron división y el descuido en los comités distritales y delegacionales, no le augura futuro… no en las próximas elecciones para Jefe de Gobierno, Alcaldes (ya se llamarán así las Delegaciones por virtud de la Reforma política del Distrito Federal), para los 40 distritos electorales capitalinos y para los 27 federales.

MOVIMIENTO CIUDADANO, EN SOLITARIO ¿Y EL PT…?

De acuerdo con informaciones generadas en los nueve partidos políticos con registro nacional y que participarán en las elecciones para renovar toda la estructura político-administrativa de la Ciudad de México, los otros cinco partidos: Movimiento Ciudadano (MC), del Trabajo (PT), Encuentro Social (PES), Nueva Alianza (PANAL) y con excepción del Verde Ecologista (PVEM) no han decidido cómo participarán.

Legisladores del Verde sostienen que irán con su “aliado natural”, el PRI, para buscar mejorar su posicionamiento frente a los ciudadanos.

Lo mismo se discute en Nueva Alianza, en donde su líder, Luis Castro Obregón y el dirigente del SNTE –el poder real tras el PANAL- evalúan si conviene mantener con el PRI de la Ciudad de México una alianza o si la falta de fuerza del tricolor dañaría a los turquesas. No hay nada decidido hasta el momento.

MC tiene en mente ir en solitario. Después de sus éxitos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, en donde sus candidatos encabezados por Enrique Alfaro “barrieron” con los del PRI y los del PAN y este año con su participación en elecciones extraordinarias de Colima y en las otras 14 entidades en donde se realizaron comicios, los sufragios por sus candidatos sumaron y le garantizaron su permanencia en el mosaico de partidos nacionales.

Si bien no hay nada escrito, hasta ahora sus representantes sostienen que la fuerza de su partido naranja es suficiente como para darles triunfos en la Capital del país.

Por cuanto a PES, al igual que en el PT nadie sabe hacia dónde se inclinarán.

Ninguno de los dos institutos tiene fuerza por sí mismo para salvar la aduana electoral de los 110 cargos de elección popular que estarán en juego el primer domingo de julio del año 2018.

(Se elegirán: 1.- Jefe de Gobierno, 16 alcaldes, 40 diputados de mayoría relativa y 26 de representación proporcional y 27 legisladores federales de mayoría. Se desconoce el número de plurinominales que le corresponderán a la Capital del país).

Para quienes analizan las prospectivas de cómo vienen las elecciones en la Ciudad de México, la moneda está en el aire y solo un tema queda claro: el PRD no mantendrá la hegemonía en la Jefatura de Gobierno.