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A la Vuelta de la Esquina

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De la “Cabeza de Turco” en Europa al “Chivo Expiatorio” en México

*La Socorrida Práctica de Achacar Culpas a uno Para Eximir a Otro

*Consanguíneo de la “Oveja Negra”, del Apestado en una Familia

*¿Donald Trump es el Psicópata del “Mobbing” Contra los Mexicanos?

POR IVAN RUIZ

Cuando los golpes de estado habían quedado en su mayoría en el siglo XX y sólo se practican en África, los tanques irrumpieron contra las puertas de Europa, en Estambul y dejaron asombrado al mundo.

Posteriormente hubo personajes que fueron culpados de la asonada, es decir utilizaron la famosa frase como “cabeza de Turco”, que en México no es otra cosa que el socorrido “chivo expiatorio”.

En cuanto a golpes de Estado, así lo consideran quienes saben, en nuestro país sólo se han registrado dos: el de Francisco I. Madero, conjuntamente con los revolucionarios contra Porfirio Díaz en 1911 y el de Victoriano Huerta contra Madero dos años después.

No son las asonadas lo común en la historia moderna de México y mucho menos en el siglo XXI, pero si la constante contar con “chivos expiatorios” o ser el famoso “puerquito” es decir utilizar el sinónimo de la “cabeza de turco”. Aquellos asuntos turbios, nebulosos o dudosos lo propician.

Es el caso de los hechos de Nochixtlán. Recientemente el senador del PRD, Fidel Demédicis Hidalgo, manifestó que no se buscan “chivos expiatorios”, sino conocer la verdad para que este acontecimiento no quede como uno más de los que han pasado en México y que se quedan sin sanción, donde la impunidad se impone. El asunto en esto es que no necesariamente fueron los policías los que dispararon contra la población y por lo tanto podrían ser “los chivos expiatorios”. ¿Tampoco serían los maestros? Podrían ser también Chivos expiatorios. ¿Acaso serían los grupos guerrilleros? Si no participaron o no dispararon podrían ser los “chivos expiatorios”.

Y ante la situación severa en materia educativa que vivimos en México, evidentemente también hay chivos expiatorios. Dice el doctor Marco Eduardo Murueta Reyes, de la UNAM Iztacala, en un brillante trabajo digno de reflexión, denominado “Educación y proyecto de humanidad”, publicado por la Asociación Mexicana de Alternativas en psicología (Amapsi):

“El malestar de la sociedad se introduce a la escuela y genera estados neuróticos en alumnos y docentes, los cuales se canalizan a través de agresiones dirigidas hacia los eslabones más débiles que fungen como “chivos expiatorios” o drenaje de las neurosis colectivas. En las aulas los “chivos expiatorios” pueden ser los alumnos más inquietos, los atípicos en su manera de ser o los que tienen mayores dificultades de aprendizaje”.

LA ACUSACION DE BERNIE SANDERS

En los tiempos actuales y al trascender fronteras, es decir en los Estados Unidos, por cierto, en el proceso electoral en marcha para designar los republicanos y los demócratas candidatos a la Presidencia, el término ha sido usado. Fue Bernie Sanders el brillante contendiente de Hillary Clinton quien en marzo pasado acusó a Donald Trump de estar utilizando a los mexicanos como “chivos expiatorios” de los problemas de los Estados Unidos. De acuerdo a las agencias informativas el planteamiento del demócrata fue: “Estamos haciendo a la gente chivos expiatorios y atacando a los mexicanos que ganan ocho dólares por hora, no va a resolver los problemas”.

Desafortunadamente el entorno familiar cuenta con sus “chivos expiatorios”. Aunque el llamado “mobbing”, no es otra cosa que acoso familiar y quien lo padece, por lo regular es el pariente del chivo, la persona considerada la “oveja negra”. Así le denomina Mariana Parés, presidenta del Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing.

Explica: “En esa persona se depositan todos los “males” de la familia de manera que el resto de miembros familiares puedan verse liberados. Opino que en esa familia hay un miembro susceptible de ser un psicópata integrado, que ha logrado contaminar a su núcleo familiar, si bien reconozco que esa puede ser una afirmación objeto de controversia, no puedo dejar de indicarla a tenor de las diferentes entrevistas en profundidad que he realizado con afectados por acoso familiar”.

¿Y que es el acoso familiar?

“…consiste en el trato vejatorio y humillante hacia un miembro familiar por parte del resto de la familia, a través de la rumorología. El resto de los familiares consiguen una unidad interna a base de las críticas y rumores vertidos contra el familiar estigmatizado. Es tan común esa peculiar manera de comportarse entre los miembros de esa familia, que se hace difícil poder distinguir quién es (o fue) el instigador del acoso. Soy del parecer que el instigador del acoso familiar, es el mismo personaje que instiga acosos en otros entornos (laborales, sociales...) y dado que su personalidad corresponde a una psicópata integrado socialmente, esa manera de relacionarse se va a manifestar en todos los lugares donde haya interrelación entre personas”, precisa.

“Chivo expiatorio” se define como la persona a quien se achacan todas las culpas para eximir a otras.

¿Es usted “chivo expiatorio”? No se deje.

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