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Lascas Económicas

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cien_pesos

Los Recortes al Gasto, la Opacidad y sus Repercusiones

*Efectos Adversos y Desafectos en eso de los Bolsillos Populares

*Urge Publicar Información Adicional en los Informes Trimestrales

*Tenemos Derecho a Saber de la Parte Lesionada de la Sociedad

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

Como hemos documentado en este espacio, los problemas de la economía del país bien pudieran agudizarse en lo que resta del año y acentuarse a todo lo que da en el 2017. Las disquisiciones políticas y sociales las verá usted en otras páginas de esta misma edición de Misión Política, pero ahora abordemos juntos algo que nos va a  erosionar, más, el bolsillo personal y de pura pasada, el familiar.

En los hechos, se ha cansado de decirnos el gobernador del banco de México, Agustín Carstens, así como el curiosamente opacado titular hacendario, Luis Videgaray (¿ya se dio cuenta que nunca iba a llegar a Los Pinos?), el entorno internacional adverso, recrudecido por el tema Brexit, que le ha pegado a las finanzas públicas y ya afecta las variables macro que también hemos planteado en estas páginas.

Son los casos más obvios: la devaluación del peso frente al potente dólar, así como el repunte de las tasas de interés domésticas que sin duda fueron los ejes cardinales para la decisión de recortar el gasto público, en esa idea que no acaba de consolidarse según la cual ese es el camino y no otro para acabar con la especulación y se reencauce la economía por mejor senderos.

Como a todos nos consta, no hay tal.

Nos comentaba un experto economista del sector privado sobre el particular, que esos tijeretazos sí eran necesarios e impostergables, pero si afectan las partidas de salud y educación, reduciendo la capacidad financiera de ambos servicios, dañaría estructuralmente el presente y futuro de las nuevas generaciones, a lo que se debe sumar el impacto adverso en el consumo y la inversión.

Frente a todo esto, las presuntas autoridades hacendarias no están dando transparencia pertinente en lo que recortan y cómo lo recortan y, por ende, tampoco rinden cuentas en este rubro. No hay diagnóstico alguno de los planes, partidas, programas ni proyectos afectados ni cómo están, ni cómo van a quedar. Nada.

Otro analista bien documentado nos planteaba que para dar seguimiento a la ejecución de los programas presupuestarios recortados, debiera publicarse información adicional en los informes trimestrales de Hacienda que reporte incluso cómo avanza o no su ejecución. Y ya entrados en gastos, se requiere información sobre el gasto en clasificación por objeto de gasto; por partida presupuestaria general y específica. Nada más y nada menos.

Dice José Antonio Meade, José Narro en la SSa, o el propio Aurelio Nuño en la SEP que, ni hablar, la baja en el gasto en sus respectivas dependencias les afectó poco o casi nada, pero en los hechos todos tenemos derecho a saber qué parte de la sociedad sí está siendo lesionada y cómo quedan, al final del camino, los programas que se vieron alterados. ¿Hasta dónde, pues, se van a cumplir, o si ya son pasto del olvido?

No se valen aquí criterios políticos para tratar de minimizar el tema. Como en este punto afirmaba un viejo empresario siempre conectado con eso de las licitaciones: “aquí debe prevalecer la máxima publicidad. Es un tema que nos interesa a todos los mexicanos, y no sólo a los industriales”. Y es que, en los hechos, las finanzas presentan desafíos claves en el caso de los ingresos, la deuda y el gasto público, que a todos debiera importar porque a todos impacta.

Mientras el mundo mundial se mantenga dando vueltas, es decir, todos los días, requerimos más información sobre lo que ocurre con los recursos que enviamos a las arcas federales para el sostenimiento teórico de la nación en su conjunto. Así que no se vale que haya restricciones en los datos, queriendo tapar el sol con un dedo. No más.

Porque, por si usted no estaba enterado, encima de todo, ya nos han venido anunciando que para el 2017 veremos un nuevo ajuste a la baja del presupuesto federal calculado, sólo en términos optimistas, por casi 120 mil millones de pesos. “Y si la especulación contra la moneda se extiende per secula seculorum, el año entrante veremos el nivel ajustado en cerca de 150 mil millones”, nos aclara de inmediato un banquero público.

Ya hemos dado cuenta que como eso de los números no es precisamente su hit, ni mucho menos su especialidad y al solitario de Los Pinos le tiene perfectamente sin cuidado lo que ocurra o deje de ocurrir mientras no le falle el selfie en los teléfonos de sus fans. Pero lo que sí puede quitarle el sueño es ver cómo se le acaba la rala popularidad que le quedaba, justo en el momento en el que todos le espeten en el rostro que el daño es irreversible en sus economías y que no habrá sonrisa en la lente que les devuelva la tranquilidad. Por mucho tiempo.

Justo recordamos a quien ahora trabaja como secretario general de la OCDE y entonces lo hacía como titular de las finanzas públicas, José Ángel Gurría, que nos señalaba cuando recién tomó las riendas de la SHCP a mediados de 1998, que los grandes decisores de la economía internacional estaban condenando a las naciones en desarrollo (ya se quitaba el eufemismo de subdesarrolladas), a “recoger el saldo, la miseria, debajo de la alfombra”, mientras millones y millones se morían, literalmente, de hambre.

Es el caso que ahora nos aqueja: mientras el mundo mundial, insistimos, sigue jugando a la especulación con su dosis de terrorismo a la alta escuela, en el plano doméstico seguimos padeciendo políticas públicas que nos llevan a la marginación masiva en muy poco tiempo, con la extinción perversa de la aniquilación de los niveles de ingresos medios. Salvo que usted opine lo contrario, claro.

Por lo pronto, estas  Lascas Económicas trabajan denodadamente con otras piedras en los senderos olvidados de Dior, para no caer en la miseria de la Filosofía, como se burlaba Marx hace algunos años. Y le espera con toda calma, en este mismo espacio, la semana entrante. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

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