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Sí AMLO Recoge los Guantes Lanzados, Serían los Primeros Debates Formales de Este Tipo en México

*Primero: López Obrador lo Lanza a Salinas de Gortari

*Segundo: Ricardo Anaya los Arroja Sobre el Tabasqueño

*Tercero: Ochoa Reza lo Proyecta Hacia el de Macuspana

*Si hay Debate, que lo Organice el Instituto Nacional Electoral

POR ALBERTO ALMAZÁN

Duelo, dice la Real Academia de la Lengua Española, se define:

1.- Combate entre dos personas que se han desafiado o retado previamente.

“Batirse en duelo”.

2.- Enfrentamiento dialéctico, deportivo o de otro tipo entre dos equipos, jugadores o participantes, generalmente de mucha categoría o importancia.

“El duelo tendrá lugar en la pista principal del estadio olímpico; el duelo televisivo entre dos candidatos a la presidencia”.

Y como sinónimos señala:

1. m. Provocación o citación al duelo o desafío.

2. m. Acción de amenazar.

3. m. Dicho o hecho con que se amenaza. Echar retos.

En tiempos lejanos, el duelo o el reto obedecían a salvaguardar el honor cuando había sido mancillado.

Trasladado a los tiempos modernos, aplicando la última oración: “… el duelo televisivo entre dos candidatos a la presidencia”, habría que sumar el duelo o el reto que se lanzan los dirigentes de los partidos políticos.

Comenzó Andrés Manuel López al lanzar el reto a “debatir” a Carlos Salinas de Gortari.

El expresidente ni siquiera se sintió aludido.

Quizá porque no lo mencionó por su nombre. Porque desde siempre, el dueño de Morena se dirigía al expresidente como el “innombrable”.

Poco después, ya en este año y envalentonado por los “triunfos” del PAN –generalmente habla de su partido y descarta el respaldo obtenido con su alianza con el PRD-, Ricardo Anaya ha lanzado una u otra vez el “reto a debatir” su forma de vivir, su riqueza, su fortuna.

La respuesta fue ofensiva: no debato con ayudantes… solamente lo haré con el jefe de la mafia (se presume que es Carlos Salinas).

El duelo o reto ahora vino del presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza.

Y como respuesta, también el tabasqueño le dice: solo juego en las grandes ligas.

Probablemente por ser fanático del beisbol. Y de ello no hay duda, porque cuando se encontró con David Ortiz, uno de los jugadores con más de 400 jonrones, se tomó la foto y la compartió en su cuenta de Facebook.

LOS DEBATES ¿SÓLO CON EL INE?

Ante las “invitaciones” a debatir, el Instituto Nacional Electoral (INE), a través del consejero José Roberto Ruiz Saldaña, estableció:

“Deben ser las y los integrantes del Instituto, quienes tendrán que discutir la viabilidad o no de que el órgano electoral participe en la organización de una mesa de debates entre los presidentes de ambos partidos políticos”.

Y es que el consejero electoral tratando de evadir la respuesta que le formularon los periodistas, se encogió de hombros.

Como usted sabe –y si no, ahora se lo decimos-, Ochoa Reza lanzó en redes sociales y ante los periodistas, el reto a López Obrador para debatir sobre la corrupción, “invitación” por supuesto rechazada.

De ahí que el tema llegara al INE y la respuesta del consejero estimó que debe ser el organismo el que se encargue de convocar a quienes deseen sostener el debate, en atención al reto lanzado por quien lo haya hecho.

(Viene a la memoria el primer debate entre candidatos a la Presidencia de la República. Fue un 12 de mayo de 1994 y los protagonistas fueron tres: Ernesto Zedillo Ponce de León, candidato emergente por el asesinato de Luis Donaldo Colosio; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien buscaba por segunda ocasión la Silla del Águila y Diego Fernández de Cevallos. Los tres contaban con el respaldo del PRI, el PRD y el PAN. Era la primera ocasión en que se televisaba un debate. Es más: era el primer debate entre aspirantes a la Presidencia de la República).

Organizado por el naciente Instituto Federal Electoral, desde entonces se han realizado 8 debates. Dos por cada elección presidencial.

De ahí que el consejero José Roberto Ruiz Saldaña plantee que el posible debate entre dirigentes partidistas sea organizado por el ahora Instituto Nacional Electoral.

Hasta ahora, los debates, los duelos, los retos, solamente se han realizado entre candidatos a algún cargo de elección popular. A nivel federal, solamente entre aspirantes presidenciales. A nivel estatal, entre candidatos a gobernador. A nivel local, entre postulados a alcaldías y diputaciones.

Y solamente los presidenciales y los de gobernadores, son televisados. Hoy, algunos de debates se transmiten por internet.

ACUSACIONES Y TEMORES

Arrojar el guante sobre el rostro del adversario, era la forma clásica de sellar el compromiso del duelo. Eran los caballeros que defendía el honor. Algunas veces, los primeros encuentros a muerte, eran entre espadachines.

La modernidad llegó a Inglaterra y entonces eran duelos con pistolas. Solamente un tiro. El que acertaba seguía vivo. El otro enlutaba el hogar.

Hoy los debates son de lengua.

De acusaciones.

De temores.

De equivocaciones.

Roberto Madrazo perdió el debate porque no supo sostener la hoja en la que estaban los datos y las informaciones que pretendía leer. Josefina Vázquez Mota se equivocó en la edad de Andrés Manuel, quien lanzó la réplica: no, no viví el ’68. Estoy gastado, pero tengo menos años.

En los debates de hace 16 años, en 2000, en la casa de Cuauhtémoc Cárdenas se selló el triunfo de Vicente Fox. Su: “hoy, hoy, hoy”, sirvió de slogan de campaña y mostró que los otros candidatos. Francisco Labastida Ochoa y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano no lograron reponerse de la sorpresa y sus equipos de asesores no estaban preparados para iniciar el debate “hoy mismo”.

Seis años más tarde, la soberbia de Andrés Manuel López, quien llevaba ventaja de 10 puntos sobre Felipe Calderón y de 20 a Roberto Madrazo Pintado, desdeñó asistir al primer debate de esa campaña electoral y ello le costó la victoria.

Tardíamente reaccionó. Asistió al segundo encuentro, pero ya no pudo recuperarse.

Hace cuatro años, los contendientes enfrentaban a un priista que traía la popularidad pegada al cuerpo. El triunfo en los debates se prolongó hasta el día de la votación.

Los debates, sin embargo, solamente se han dado entre aspirantes presidenciales, nunca entre dirigentes de partidos.

Hoy está en puerta la posibilidad de que, por la presión de la sociedad, de los militantes del PRI y del PAN, se realice un encuentro entre Enrique Ochoa Reza, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López.

El líder de Morena sabe los riesgos que correría.

Porque el debate sería monotemático: de qué ha vivido 12 años.

El temor de ser exhibido y no tener elementos para responder, lo hace rehuir la “invitación”.

Y su pretexto es reducir al mínimo, desde la óptica política, las carreras de ambos dirigentes.

Son sus pares formalmente. Pero él sostiene que están en las ligas Triple A y no en la gran carpa.

En su obsesión contra el “innombrable”, pretexta que solamente debatiría con el “el jefe de la mafia”.

Es decir, con Carlos Salinas de Gortari.

Pero el expresidente no lo ve y no lo oye.

Asume la misma posición que en 1988-1989.

Eran los tiempos en los que un centenar de diputados del Frente Nacional Democrático, conformado por todos los partidos de izquierda, clamaban: “¡Fraude, fraude, fraude!”.

Y Salinas, apoltronado en Los Pinos, respondía:

“Ni los veo ni los oigo”.

Hoy le repite la dosis a López Obrador.

Y en tanto, Ochoa Reza y Anaya Cortés, insisten: es un cobarde, es un mentiroso, tiene miedo.

Y López ya no los oye ni los ve.

¿Habrá debate?

Nadie lo asegura. No a estas alturas.

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