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Reportaje

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playa

El Miedo, Fiel Compañero en La Quebrada

POR SUSANA VEGA LÓPEZ, (Enviada)

ACAPULCO, Gro. “Es inevitable tener miedo, pero no hay que vencerlo, hay que trabajar con él, sobrellevarlo, disfrazarlo, hacerlo tu compañero y, sobre todo, tenerle respeto porque eso nos lleva a ser precavidos. Los valientes están en el panteón. Los cobardes aprendemos a sobrevivir, a sobrellevar cada aspecto de nuestro trabajo. La vida es un salto”.

Y sí, la vida, para ellos, está en un salto. Sólo ellos deciden o no hacerlo. Todos han llegado a tener accidentes, fracturas y lesiones que los han dejado inactivos por algún tiempo. Llegan a quedar noqueados, sufrir desgarres de tejidos, con costillas quebradas, huesos rotos y lo más común: se les revientan los oídos y en casos extremos desprendimiento de retina. Pero el aplauso todo lo cura. El reconocimiento de la gente, su propina, la foto, la sonrisa: el mejor pago.

Cuando llega el momento de saltar, la adrenalina llega al tope. El miedo –“su compañero fiel”- no los abandona, está a flor de piel, los nervios se van al máximo y el vacío siempre imponente los espera. Y, claro, pues es un salto de 35 metros de altura, de dos o tres segundos, que los clavadistas de La Quebrada realizan a una velocidad que llega a alcanzar los 90 kilómetros por hora.

Todos los días, en dos y hasta tres ocasiones, los clavadistas se arriesgan a una mala caída, con un golpe inesperado. Mucha gente les dice que son valientes, pero no, “somos intrépidos, osados”, comenta a Misión Política, Alejandro Balanzar, capitán de un equipo de 24 clavadistas en activo. Y agrega que “están lo suficientemente locos para saltar con todo y miedo y seguir haciéndolo día tras día”.

El escenario: natural. El atardecer, la mejor hora para arrojarse; el calor, inevitable. Y al caer la noche, a oscuras, con antorchas, el espectáculo asombra más.

Alejandro recuerda que cuando estaba entrenando un clavado cayó completamente de cara, el agua le entró con tal fuerza por la nariz y la boca que le desgarró parte de la garganta; comenzó a vomitar sangre, los ojos se le amorataron e inflamaron. Fue un impacto que lo dejó en shock. Un mes no pudo trabajar y tampoco hacer nada.

“La vida es un salto. Cada quien decide saltar o no. Y si lo haces, con qué intensidad. A veces das un mal salto, pero no por ello dejas de hacerlo. Pero así es la vida, ¿o no?”, pregunta y explica que cada exhibición la hacen de 5 a 7 clavadistas por show.

Él empezó a los 14 años como clavadista profesional. Actualmente tiene 11 años sintiendo la adrenalina al máximo. Es una tradición familiar; sus padres, tíos y primos le heredaron el gusto por este peligroso oficio. Se inició a los cinco años. Todo comenzó como un juego. Quería nadar sobre el canal y luego imitar a su papá. Así, se aventó de un metro, de dos… hasta llegar a los 35 metros de altura.

Los accidentes son una prueba, porque son inevitables, al estar practicando los clavados se puede  caer mal y es cuando decides si es lo tuyo o no, si te retiras o le sigues y le buscas y encuentra la manera de no lesionarte, de caer bien, de dar un buen salto.

Son aproximadamente 60 clavadistas entre veteranos y nuevos quienes conforman la Asociación de Clavadistas Profesionales de La Quebrada, Acapulco. Los requisitos: que te guste y que tengas las ganas de hacerlo. Se requiere el certificado de estudios –no importa la escolaridad-, certificado médico, prueba antidoping y, si eres menor de edad, una carta responsiva en la que asumen tus familiares que esa actividad es de alto riesgo.

“Todos comenzamos como reclutas, sin pago, y con el tiempo ya empiezas a tener una ganancia igual que los clavadistas”, dice. Sus ganancias van en torno a la gente que da propinas y de allí que la temporada vacacional sea muy buena para ellos.

Practicamos cerca de dos horas los clavados tradicionales al día, como el del cisne, aunque “ahora ya hay clavados para competencias, con técnica ya no tan rústico como antes”.

El mar de fondo, con olas de más de 5 a 7 metros de altura, es lo más peligroso son momentos en que su vida corre más riesgo, pero tenemos que dar el espectáculo, el show y la gente viene a vernos y hay que cumplir; puntualiza.

Cabe destacar que la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes de la Ciudad de México, que encabeza Fidel Ovando, promueve intensamente las actividades de este destino

Escucha todos los miércoles de 12 a 14 horas Platiquemos de Turismo en www.viveradio.net y consulta el podcast en www.platiquemosdeturismo.com

 

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