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Los Problemas de Salud de los Aspirantes a “la Grande”

* ¿Si Enferman Pueden ser Considerados “Débiles?

* Richard Nixon, Antanas Mockus, Hugo Chávez…

* En México, hay “Suspirantes” con Dolencias Cardiacas

POR NIDIA MARIN

En el mundo nos hemos visto muy susceptibles cuando de política se trata. Por quítame estas pajas, un aspirante a un puesto de elección popular es considerado un “candidato débil”.

Cuando la salud física se quebranta en plena campaña, los opositores se le van a la yugular al considerarlo “no apto”. Los resultados, en ocasiones, es que pierde la elección.

Es el caso con la aspirante del Partido Demócrata de Estados Unidos Hillary Clinton quien frente a miles de personas que acudieron a la ceremonia del 15 aniversario de los atentados del once de septiembre en Nueva York y quizás millones que observaban por la televisión, sufrió un práctico colapso, por una neumonía, dicen.

Este asunto se magnificó en las redes y en los diarios, en la mayoría de los casos, por desgracia, para beneficiar a su contrincante Donald Trump, quien tampoco canta mal a sus 70 años, no sólo por las dietas que realiza sino por lo que dice y hace, lo que ha llevado a señalar que padece problemas mentales.

Es posible que le señora Clinton no tenga un estado de salud inmejorable a sus casi 69 años de edad (los cumple el 26 de octubre próximo), pero en tal sentido la pregunta sería ¿qué pesa más la salud mental o la salud física en un aspirante?

Además, hay enfermedades que sí resultan problemáticas para alguien que pretende el poder. Es el caso del profesor de filosofía, el matemático Antanas Mockus de Colombia quien durante la campaña electoral en 2010 le detectaron Parkinson: siguió adelante y perdió.

Otro ejemplo es el de Hugo Chávez. Con un cáncer muy avanzado buscó su cuarta reelección a la Presidencia de Venezuela en 2013. Y la ganó al utilizar como estandarte de campaña su enfermedad. Sin embargo, prácticamente ya no pudo gobernar y delegó sus responsabilidades en el actual presidente Nicolás Maduro. Murió en marzo de ese año, algunos dicen que en La Habana y otros que en Caracas.

Algo que señala Forbes es el asunto de Paul Tsongas quien buscaba la candidatura demócrata y durante las primarias de 1992 y tras un trasplante de médula ósea su linfoma no-Hodgkin había vuelto a crecer. Por fortuna para Estados Unidos el candidato fue Bill Clinton.

EL FAMOSO CASO NIXON

Hay casos que resultan sumamente claros. En el propio Estados Unidos con Richard Nixon. La campaña en busca de la Casa Blanca estaba muy cerrada entre John F. Kennedy y el californiano, cuando llegó el primer debate. Ese día don Richard estaba ojeroso y pálido, frente a la juventud de Kennedy.

He aquí un fragmento sobre el tema dicho por Nixon al periodista inglés Kenneth Harris en una entrevista:

“Al principio de la campaña, hacia el 1º de setiembre de 1960, las encuestas revelaron que yo llevaba una ligera ventaja sobre Kennedy. Fue entonces cuando me golpeé la rodilla contra la puerta de un automóvil. La herida se infectó y tuve que pasar varios días en un hospital: en plena campaña, perdí un tiempo precioso. Se me había recomendado que redujera mis apariciones, y tal vez debí hacerlo, pero no quería decepcionar a las personas que contaban conmigo, que seguían mi programa y me exigían los mayores esfuerzos. No sé si es verdad que el hecho de mostrarme en la televisión algo pálido y fatigado conspiró contra mí, pero si se da el caso, puedo asegurar que eso sucedió porque yo me sentía verdaderamente fatigado y pálido”.

Tal vez no haya perdido las elecciones por esto o quizás fue un factor que incidió. ¿Quién lo sabe?

La salud física y mental de los candidatos siempre ha sido objeto de preocupación a veces y de manipulación en ocasiones. Pero la realidad en este mundo tan agresivo se impone.

Recientemente, Forbes señaló respecto al 2018 sobre la información que los mexicanos requieren tener sobre los aspirantes, no solamente la de sus posesiones y demás, sino también la de sus enfermedades.

Hizo notar, por ejemplo, que dos aspirantes a la presidencia mexicana han tenido problemas cardiacos: Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel Mancera, mientras el propio Presidente Peña Nieto durante su mandato ha sido operado dos veces, de un nódulo en la tiroides y la extirpación de la vesícula (lo cual Presidencia de la República difundió).

En tal sentido, los presidentes de este siglo en México han sido hospitalizados. Vicente Fox por una hernia discal; Felipe Calderón por una fractura de hombro.

También en otros países los mandatarios han tenido problemas: tras un desmayo, Cristina Kirchner, de Argentina por una infección (2009); Abel Pacheco de la Espriella de Costa Rica (2005) por una dolencia cardiaca; Fernando Lugo, de Paraguay (2010) por linfoma de Hodgkins.

¡Ay! Los quebrantos a la salud son como las carambolas de tres bandas: golpean por todas partes.

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