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López Portillo y De la Madrid Abrieron la Ventana de la Oportunidad Electoral a las Oposiciones

*Cinco Sexenios Después y el Sexto es un Enigma

*El Dominio Blanquiazul Durante dos Administraciones

*Retorno al Poder, sin Sombrerazos, de los Tricolores

*Los Avatares de la Izquierda: del FDN Hasta Morena

*Y las Coaliciones de hoy Están en una Plena Marcha

Por Gerardo Lavalle

A partir de 1987, los procesos electorales en México se volvieron competitivos. La desbandada de los integrantes del “ala izquierda” del PRI produjo el nacimiento del Frente Democrático Nacional (FDN) y los problemas económicos surgidos de la crisis petrolera heredada por Miguel de la Madrid del gobierno de José López Portillo, abrieron la ventana de oportunidad para que las oposiciones, PAN y la coalición formada por el PRD, PMS, PARM, PFCRN, SD y el PPS, cerraran la brecha e hicieran que el partido hegemónico duplicará esfuerzos políticos y económicos para mantener el poder.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano junto con Porfirio Muños Ledo, Rodolfo González Guevara e Ifigenia Martínez encabezaron la formación del FDN al que se adhirió Heberto Castillo, quien cedió su candidatura al michoacano. La lucha ce centró en las ácidas críticas a la política económica de De la Madrid, el crecimiento de la pobreza, el abandono de la industria petrolera, la apertura comercial a través del GAT, el desempleo, la híper inflación y los devastadores hechos ocurridos en San Juanico, el terremoto de 1985, las inundaciones y la baja productivas en el campo, además de los “pactos económicos de choque” que permitieron al gobierno navegar en aguas procelosas sin que la nave se fuera a pique si bien todos los elementos golpearon la línea de flotación.

La elección de 1988 resultó compleja y peligrosa a grado tal que amenazó la tan repetida y sostenida estabilidad política y social que predicaban los voceros del PRI.

La caída del sistema, la tardanza para conocer el vencedor, la calificación por la Cámara de Diputados –última ocasión en que participaron los legisladores federales-, los golpes en el Colegio Electoral y la acción de mayoriteo, confirmaron el triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre sus adversarios serios: Manuel J. Clouthier y Cárdenas Solórzano.

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

Aunque las protestas por el resultado se multiplicaron y el grito de “fraude” se convirtió en la bandera de los derrotados, los números finales, los oficiales, los maquillados, muy probablemente, revelaron otra realidad, distinta a la expuesta aquí y allá, en México y el extranjero.

Las cifras ofrecidas por la Comisión Federal Electoral presidida por el secretario de Gobernación en turno y ex aspirante a la candidatura presidencial, Manuel Bartlett Díaz, mostraron que hubo mucho ruido y pocas nueces.

El cómputo final arrojó los siguientes resultados:

Hab. Inscritos          38, 074,926

Votantes       19, 145,012

Participación: 52.01 %, (22.9 %)

Votos válidos           18, 596,133

Votos nulos  548,879

POR CANDIDATO:

Carlos Salinas de Gortari – PRI

Votos:            9, 641,329 (42.4 %)

Cuauhtémoc Cárdenas – FDN

Votos 5, 956,988 (31.12 %)

Manuel Clouthier – PAN

Votos 3, 267,159 (11.7 %)

Creer o no las cifras es asunto de fe o de admitir, como ocurrió, el triunfo “irreversible” del segundo secretario de Programación y Presupuesto en llegar a Palacio Nacional.

Durante el sexenio de Salinas de Gortari y como efecto dominó por la exigencia de las oposiciones, porque la hoy poderosa sociedad civil no pintaba y porque el presidente acotó la frase de “ni los veo ni los oigo”, nació el Instituto Nacional Electoral -sin autonomía constitucional- pero constituido por “ciudadanos” que realizaron y organizaron los comicios de 1994, en los cuales las protestas por los resultados bajaron de tono.

CÁRDENAS LA BUSCA POR SEGUNDA OCASIÓN

El gobierno de Carlos Salinas de Gortari se distinguió, entre otras cosas, por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por la declaración de guerra del EZLN y por el asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio.

Muchas acciones de modernidad y otras de reconocimiento a poderosos sectores que fueron marginados desde 1929, así como el desdén por la economía, el gasto excesivo del poder público fue la tónica. La tecnocracia se apoderó de la política y la sucesión no pudo ser más accidentada.

Al homicidio de Colosio se sumó la rebelión de Manuel Camacho Solís y el retorno de Cárdenas para buscar por segunda ocasión la Presidencia de la República.

Tiempo de los primeros debates. Tiempo en el que una figura surgió de la nada y se colocó en primer lugar de las preferencias electorales: Diego Fernández de Cevallos, quien de acuerdo con las mediciones de la época hizo morder el polvo al candidato sustituto, Ernesto Zedillo Ponce de León y dejó en tercer lugar a Cárdenas.

A pesar de haber realizado una campaña de solamente tres meses –ahora durarán lo mismo, pero entonces tenían 180 días naturales para realzarla- Zedillo ganó y por amplio margen.

Fueron las primeras elecciones organizadas por el IFE, cuyo consejero presidente, Jorge Carpizo McGregor, logró el consenso de los entonces 9 consejeros para que la revisión de las actas y el conteo de las boletas coincidieran con lo expresado por los ciudadanos.

Las cifras finales no permitieron que nadie elevara la voz para clamar por una victoria no conseguida.

LOS NÚMEROS HABLAN POR SÍ MISMOS:

Ernesto Zedillo – PRI

Votos 17, 181,651 (48.69 %)

Diego Fernández de Cevallos – PAN

Votos 9, 146,841 (25.92 %)

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano

Votos 5, 852,134 (16.59 %)

Los resultados colocaron a Fernández de Cevallos en un segundo lugar con casi 50 % de los votos obtenidos por Zedillo. La elección, considerada como la “del miedo” también provocó comentarios como aquellos que señalaban al abanderado del PAN de haber abandonado la campaña por las “componendas con Salinas”, algo jamás comprobado oficialmente pero que fue tema de analistas políticos.

LA TERCERA ES LA VENCIDA

Con Zedillo se acuñó la frase: la sana distancia. El PRI y el Presidente no caminaron por el mismo rumbo. La nueva camada de tecnócratas en el poder amplió la brecha.

Pasados los años, el análisis frío demuestra que Zedillo jugó con dos cartas: a que se reconociera su gobierno como eficiente y eficaz si Francisco Labastida Ochoa lograba refrendar el triunfo del PRI y a la segunda, la que más tiene sentido hipotéticamente, porque es imposible de comprobar: pasar a la historia como el Presidente demócrata que entregó el poder a la oposición.

Para los comicios de 2000, el inicio del siglo XXI o el final del XX, de nueva cuenta se apuntó Cuauhtémoc Cárdenas, el más conocido de los candidatos después de dos campañas presidenciales. Postulado por la Alianza por México, conformada por Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo, Convergencia, el Partido Alianza Social y el Partido de la Sociedad Nacionalista, tampoco alcanzó el dorado sueño.

Un ranchero empresario, identificado con la poderosa empresa de refrescos de cola, moderno agricultor y con ansias de ser el primer Presidente de la oposición, llegó para vivir en Los Pinos.

En la residencia oficial, quien tomó la decisión se inclinó, a pesar de la sana distancia con su partido, por Francisco Labastida Ochoa a la sazón secretario de Gobernación después de pasar por Agricultura y en gobiernos anterior por Patrimonio Nacional, en donde se concentraba el poder del petróleo.

Con una campaña en la que las descalificaciones abundaron y llegaron al clímax con el señalamiento de Vicente Fox Quesada de sacar a patadas al PRI de Los Pinos, decirle a Labastida “chaparrito” y exigir que el debate fuera “hoy, hoy, hoy”, al final de la jornada con José Woldenberg Karakowsky presidiendo el IFE la transición llegó.

Al término de los comicios, el Instituto Federal Electoral confirmó el triunfo de Fox y los números oficiales no dejaron duda:

Vicente Fox Quesada-Alianza por el Cambio

Votos 15, 989, 635 (42.56 %)

Francisco Labastida Ochoa – PRI

Votos 13, 579, 718 (36.08%)

Cuauhtémoc Cárdenas – PRD-Alianza por México

Votos 6, 256, 780 (16.64 %)

LA ERA LÓPEZ OBRADOR Y SUS PRIMERAS BOLAS

Agotado el ciclo de Cárdenas Solórzano, no por voluntad propia sino por lo que se denominó la “traición del hijo pródigo”, surge el nuevo abanderado de las izquierdas: Andrés Manuel López Obrador, quien en 2006 afirmaba haberse levantado con la victoria electoral y ante el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de otorgar el triunfo a Felipe Calderón Hinojosa, se proclamó “presidente legítimo” el 20 de noviembre de 2006.

Las encuestas divulgadas por casas serias, exponían:

Preferencias electorales en abril de 2006

Andrés Manuel López: 37.5%

Felipe Calderón: 30.6%

Roberto Madrazo: 28.8%

El nacido en Macuspana, Tabasco, desdeñó el primer debate. Ahí inició su debacle en las preferencias de los ciudadanos.

Una elección sumamente complicada que, al término de la misma, orilló a Luis Carlos Ugalde, consejero presidente, a presentar su renuncia con carácter de irrevocable, mientras López Obrador “tomaba” la Plaza de la Constitución hasta la entrada al bosque de Chapultepec y cerraba 5 de Mayo, Avenida Juárez, Paseo de la Reforma por 42 días, ocasionando millonarias pérdidas a las empresas, comercios y hoteles ubicados en ese corredor.

Al terminar los cómputos, revisados casilla-por casilla, pero no voto por voto como exigía el abanderado de la Coalición Por el Bien de Todos, el INE mantuvo su cómputo y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación lo ratificó.

Mínima la diferencia y bajo el argumento de “haiga sido como haga sido”, gané, Felipe Calderón mantuvo al PAN en Los Pinos y en Palacio Nacional.

Los cómputos finales dejaron insatisfecho al tabasqueño, que por primera vez buscaba la Presidencia de la República con un discurso incendiario que llevó al sector privado a pagar un spot con la leyenda: “Andrés Manuel es un peligro para México”.

Con todo y la toma del Paseo de la Reforma, los cómputos no se movieron y finalmente quedaron así:

Felipe Calderón Hinojosa - PAN

Votos 15, 000,84 (35.91 %)

Andrés M. López Obrador- PRD

Votos 14,756,350 (35.29 %)

Roberto Madrazo Pintado - PRI

Votos 9,301,441 (22.03 %)

EL 12 NO FUE SU AÑO; EL PRI REGRESÓ…

Cuando se estimaba que el PRI “estaba perdido y a punto de desaparecer”, surgió un gobernador que tenía con qué hacer frente a los opositores al tricolor: Enrique Peña Nieto.

Conocida oficialmente su aspiración, aunque desde el inicio de su mandato el 15 de septiembre de 2005 se apreciaba la posibilidad de que fuera el candidato del PRI en 2012, las filas del tricolor se cerraron para cobijarlo. Una etapa de nuevos y jóvenes gobernadores. Una posición diferente: era oposición y había tela de donde cortar.

Andrés Manuel López no quitó el dedo del renglón. Y fue por su segundo strike. El PAN quiso mantener Los Pinos bajo su férula y se arriesgó postulando a la primera mujer a la Presidencia de la República: Josefina Vázquez Mota, quien se “puso los pantalones” para competir con los hombres.

Por primera ocasión en las últimas cinco elecciones presidenciales, compitieron cuatro candidatos: Peña Nieto, López Obrador, Vázquez Mota y Gabriel Quadri.

Las encuestas dadas a conocer casi al final de la campaña daban a Peña Nieto una ventaja de 18 puntos. Tenía 38% de las preferencias; López Obrador tenía 22% y Vázquez Mota alcanzaba 18%.

La diferencia entre el primero y segundo lugar no dejó dudas, aunque fue menor a lo pronosticado por las casas encuestadoras, las cuales quedaron en entredicho.

Los resultados finales:

Enrique Peña Nieto – Compromiso por México

Votos 19, 226, 784 (38.20 %)

Andrés M. López Obrador – PRD- Movimiento Progresista

Votos 15, 896, 999 (31.57 %)

Josefina Vázquez Mota -PAN

Votos 12, 786, 647 (25.68 %)

Gabriel Quadri de la Torre

Votos 1, 150, 662 (2.29 %)

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS ¿AL 2024?

Emulando a su protector, Andrés Manuel López Obrador va por el jonrón o por el ponche.

Enfrentando con Ricardo Anaya Cortés postulado por PAN-PRD-MC y con José Antonio Meade Kurbreña PRI-PVEM-PANAL, López Obrador conformó su coalición con Morena-PT-PES y busca ganar para no irse a la finca que le heredaron sus padres.