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negativo

Del Proceso de Alianzas, al Quien Declina

*Necesario Crear una Gran Alianza Opositora

*Sería Previo a Originar un Gobierno de Gabinete

*Daría a pie a un Plan de Gobierno más Completo

*El Dilema: ¿Quién Debe Declinar Hacia Quién?

Por Ulises Corona*

Es un hecho que la candidatura de López Obrador está muy por encima de las perspectivas que, incluso el mismo imaginó; desde luego no por la lucidez de su discurso o la brillantez de sus propuestas: su posicionamiento es por el enfado y enojo de los muchos errores de gobierno de EPN, pero también de los muchos señalamientos reales para el propio PRI, y su negativa a señalarlos y sí a encubrirlos.

El hecho es que hoy las encuestas lo ponen en las nubes y estadísticamente posible ganador de la contienda presidencial, sólo la posibilidad de crear una gran alianza opositora al “Peje” le podría arrebatar el triunfo.

La pregunta entonces es: ¿Podría alguno de los candidatos que van en segundo o tercer lugar declinar en favor de otro...?

La respuesta es un SÍ rotundo, e incluso un debería declinar y hacerlo ya.

Definitivamente el arreglo jurídico tendría pormenores en el aspecto electoral, el propio INE tendría que ajustar lo que normativamente convenga al respecto, lo importante al caso es tener o generar un acuerdo político que electoralmente sume votos y represente una real competencia a López Obrador.

Sería, desde luego, la antesala del acuerdo posterior a la elección y el previo a la creación de un gobierno de gabinete; que daría legitimidad al triunfo y capacidad de gobierno.

El proceso electoral se desarrollaría con menos ataques personales y la suma de propuestas de los candidatos segundo y tercer lugar daría a pie a un plan de gobierno más completo con la suma respectivas de los partidos que se agrupan.

De la misma manera, los candidatos tendrían mayor oportunidad para cubrir el espacio electoral, las respectivas casillas electorales y el flujo de votantes; esto último en términos de movilidad.

De igual forma, los spots y propaganda tendrían un abanico mayor de oportunidades tanto de difusión, como de recepción y su efectividad, estaría más garantizada.

También, los espacios donde la competencia es local; podría ejemplificarse en acuerdo nacional y con esto restar oportunidad de triunfo a morena y morenistas.

A la anterior propuesta viene la segunda pregunta: ¿Quién debe declinar hacia quién?

Antecediendo a la respuesta, debemos aclara que el PRI es el partido con mayor estructura electoral, pero de ese tamaño es su desgaste y señalamientos de corrupción, incluso recordemos que el mayor éxito de los priistas es decir que si su candidato no es priista; por lo que si bien el PRI le es un lastre él tiene la capacidad argumentativa y experiencia que quizá no tiene Anaya; de igual manera Anaya representa a los dirigentes jóvenes que en muchas partes del mundo, encauzan nuevos liderazgos, nuevas expectativas.

Los gobiernos de coalición tienen una gran virtud, crean sus propios pesos y contrapesos para así mantenerse vigentes; Anaya y su grupo sería una parte de la balanza y Meade y a los que a este representa serian la otra parte. Y entre ambos se buscaría el acuerdo en lo fundamental y lograr vencer a López Obrador.

Por ello considero que Anaya sea el candidato único y con esta candidatura tener espacios para los que en su posición declinasen, y ver no por una persona o grupo de personas, sino por un proyecto común. Aclaro de ser esto posible, el fin del PRI seria evidente, y tendría sí que iniciar una cuarta transformación, quizá ahora para la mejora de México.

* Catedrático de la FCPyS-UNAM