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Compromisos y Propuestas de los Candidatos, hoy son los Sustitutos del Sufragio Compacto: Joaquín Hendricks

*Reflejan el Perfil del Ciudadano Votante en el Siglo XXI

*El Relevo Llegó en un Momento Estratégico y Pertinente

*Sensación: No se Tomaba en Cuenta la Militancia Histórica

*Han Fallado Cosas y Meade Está Dispuesto a Reconocerlo

*Partidos: Utensilio de la Sociedad, no Dueños de la Política

Por Gerardo Lavalle

¿Voto duro?... ¿voto útil?...

Cuando faltan 39 días para la elección “más grande de la historia de México”, las dirigencias de los partidos políticos y sus candidatos buscan desarrollar sus estrategias para demostrar la existencia de sus “votos duros”, los que siempre llegan a las urnas para hacer ganar a sus abanderados.

El llamado voto duro se estima el de la militancia real, la de un padrón sin inflar y sin rasurar. Los nueve partidos políticos nacionales con registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE) fueron obligados a presentar sus respectivas listas de militantes “reales y no ficticios”, que fueran de “carne y hueso” y que tuvieran sus respectivas credenciales que los acreditaran como miembros activos.

El padrón declarado por cada partido dista mucho de ser la “fuerza real” de cada partido. Los números no mienten:

El PRI tiene un registro de 5 millones 44,528 militantes; el PRD mostró que 2 millones 590,972 son miembros activos; el PVEM cuenta con 732,904 afiliados; Movimiento Ciudadano alcanza los 578,563 de asociados; Morena demostró tener 496,729 elementos; el PT exhibió a 488,104 personas matriculadas, Nueva Alianza tiene un registro de 449,217; el Partido Encuentro Social detenta 308,997 integrantes; el Partido Humanista registró a  270,966 militantes y el PAN cuenta solamente con 222,922 afiliados. Las cifras están registradas en el INE.

DEL VOTO VERDE AL SUFRAGIO DURO

Durante décadas, y más cuando el PRI ganaba “carro completo” sus dirigentes se ufanaban de los “votos verdes” que calculaban en 15 millones. Presumían el corporativismo del sector obrero oficial encabezado por la CTM con Fidel Velázquez a la cabeza y secundado por personajes como Ignacio Cuauhtémoc Paleta (CROM), Alberto Juárez Blancas (CROC) entre otros y que aportaban “millones de votos” que, contados “uno a uno si no lo creen” alcanzaban los 12 millones.

También presumían los priistas y el Gobierno de la República con sus gobernadores a lo ancho y largo del país (hasta 1988 cuando perdió por vez primera una entidad), de que el otro de sus sectores, la CNOP “cuna de la pluralidad representada por las clases populares” tenía la mayor presencia y poder entre profesionales, técnicos, artesanos, medianos y pequeños comerciantes entre otros.

La última ocasión en que un dirigente priista aseguró que en las elecciones el PRI obtendría 10 millones de “votos verdes”, fue cuando lo afirmó Jorge de la Vega Domínguez con motivo de los comicios que ganaría finalmente Carlos Salinas de Gortari con tan sólo 9 millones 641 mil 329 votos. ¿Y los 10 millones de sufragios verdes?

Terminada la época de partido único, las votaciones para elegir Presidente de la República han demostrado que los sectores y la militancia no lo son todo.

Las condiciones en que se realizan cada seis años han sido diferentes en muchos aspectos, aunque las crisis económicas se registran como las que más se replican; el rechazo a los candidatos, a sus propuestas, a sus compromisos no alcanzan a vencer la crítica que se hace del gobernante saliente.

De ahí que cada seis años la incertidumbre en los resultados sea la preponderante.

MURIÓ EL VOTO DURO

En un ambiente de crispación, los candidatos a la Presidencia de la República y sus dirigentes partidistas buscan obtener votos de sus militantes y de los indecisos.

Hay quienes apuestan al “voto duro” que, en opinión de Joaquín Hendricks Díaz, exsecretario técnico del Consejo Político Nacional del PRI, exgobernador de Quintana Roo, exdiputado federal e impulsor de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) dice a MISIÓN POLÍTICA:

“El voto duro ya no existe”.

Lo explica: los votantes irán a manifestar su preferencia en las urnas, en función de los compromisos, de las propuestas que realizan los candidatos, siendo que esas reflejen el perfil ciudadano.

Habla del relevo de Enrique Ochoa Reza de la dirección nacional del PRI –acción que asumió como propia el candidato José Antonio Meade- y dice que no representó una ruptura.

“El nuevo presidente del partido hizo la precisión, igualmente nuestro candidato, Pepe Meade de que Enrique Ochoa cumplió un ciclo, en la dirigencia del partido, pero llegó el momento del relevo, en un momento que se considera estratégico, pertinente, para redimensionar las cosas y de esta manera de tener un mejor posicionamiento, de tener la cercanía que nos está demandando al interior del propio partido”.

¿El partido y la campaña estaban fuera de control?

JHD: No fuera de control, pero había una sensación de que no se estaba tomando en cuenta a la militancia histórica, pero no por histórica, sino por gente competente, experimentada, que se estaba dejando de atender y a eso obedece la llegada de René Juárez Cisneros.

“Ahora, hay quien ha dicho que esta decisión del PRI tiene por objeto ir en la búsqueda del voto duro y no es tal, el voto duro ya no existe, los votantes irán a manifestar su preferencia en las urnas en función de los compromisos, de las propuestas que realizan los candidatos, siendo que esas reflejen el perfil ciudadano.

“Por eso lo ha dicho René Juárez, el nuevo presidente del PRI, vamos a un pacto con la ciudadanía, independientemente del pacto que tenemos con nuestros aliados, vamos con nuestros conciudadanos, vamos desde luego por la militancia histórica del partido, pero vamos a remover esa idea de que había abandono a la militancia histórica, vamos a convencer a más mexicanos, de que Pepe Meade tiene la mejor propuesta”.

Admite la existencia de la “percepción” de que la militancia estaba en el abandono y por ello el cambio de Ochoa Reza. Lo defiende institucionalmente. Hendricks es incapaz de lanzar un improperio en contra del que fuera su jefe de partido. Sin embargo, en sus palabras se advierte que, en efecto, desde el CEN que encabezó el exdirector de la CFE, se miraba sobre el hombro a quienes forman el partido, las bases, los que trabajan más allá de las banquetas y hacen el esfuerzo por convencer a los ciudadanos para que voten por los candidatos del tricolor.

EL CLICK QUE LE FALTA A MEADE

A lo largo de la precampaña, la intercampaña y la campaña muchos han sido los señalamientos de que al candidato de Todos por México le falta “hacer clic” con el electorado para convencerlo de que es más que un funcionario eficiente.

MP.- Sin duda, lo que ha hecho falta es que el candidato haga se identifique con la gente, porque no basta con ser brillante, no basta con ser capaz, no basta con ser limpio, no basta con ser un candidato fuera de serie, falta llegarle a la gente. ¿Le falta el clic?

JHD.- Sí y en eso tenemos que contribuir con la estructura partidaria, el candidato tiene su propio perfil, sus propias características, pero por eso se trabaja, por eso fue postulado por el PRI, tenemos que hacer causa común con él para que haya convencimiento al electorado.

MP.-  ¿Es riesgoso deslindarse del partido, del gobierno que lo postula y con el que trabajó?

JHD.- Creo que hay cosas más allá del deslinde. Cuando hablamos de deslinde, hablamos de conceptos políticos que deben irse dejando en el olvido, de lo que estamos hablando en este momento es del reconocimiento del candidato, de que se ha fallado en algunos rubros de la política nacional y hay que enmendar, sí efectivamente hay una parte de la sociedad que reclama cambios profundos en la política nacional y nuestro candidato está dispuesto a participar en la profundización de esos cambios y ahí no puede asumir una actitud contemplativa. Que hay cosas que han fallado, hay que reconocerlo.

Frente al resultado de las encuestas, en los que no se refleja jamás a un José Antonio Meade en primer lugar o cercano a éste, el político quintanarroense reflexiona y opina:

“Esperamos remontar las circunstancias adversas que pudiéramos estar viviendo y lograr el triunfo con nuestro candidato Pepe Meade, y sí, México ha cambiado, pero necesitamos introducir cambios de fondo en las estructuras políticas nacionales, porque es una realidad que la sociedad no cree en los partidos políticos y esto no puede ser, porque entonces ¿cómo se integra la sociedad?... ¿cómo se integra el pueblo a ser Gobierno como lo manda la Constitución?

Cierra la entrevista con una severa crítica: “los partidos políticos no son dueños de la política nacional, los partidos políticos son el instrumento para que la sociedad haga política, haga Gobierno, por eso sí se requieren cambios profundos en la política nacional y yo estoy seguro de que con Pepe Meade en la Presidencia vamos a lograr y dar cauce a esta gran transformación que necesitamos”.

Al PRI, sus aliados, PVEM y NA y al candidato José Antonio Meade les quedan 39 días para remontar en las preferencias electorales y soñar con el triunfo. ¿Alcanza el inexistente voto duro o el presente voto útil?

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